Autor es
Las obras artísticas resultan a menudo difíciles de no identificar, una canción, una escultura, una pieza arquitectónica, una película, un video, una artesanía. En la actualidad, raras ocasiones damos el valor pecuniario, pero sobre todo el crédito de su autor. Cada pieza artística ha sido engendrada por su creador, él , ella fueron los que “dan vida” al ente artístico.
A veces irreverente la sociedad no da el crédito a quien plasmó y concibió físicamente, me refiero a dos motivos principales que dejamos pasar: la piratería y el ser nombrado (el autor) como binomio necesario y vital de su concepción.
Sobre el plagio, la falsificación y la copia ilegal. Me gustaría decir que quizá quien lo realiza desconoce que no está autorizado por su creador esa “copia duplicada” , pero ese desconocimiento no es real, ya que he observado a las personas que comercian con estos artículos, su molestia cuando alguien también vende el mismo producto; ello deja ver que está supuesta injusticia que él o ellas perciben, realmente es una injusticia y un ilícito en contra del autor que engendró la obra no del quien la copia. El pretexto la mayoría de las ocasiones es económico, porque hay un encono no sustentado en creer que el dueño y autor de la idea llevada a buen puerto no puede tener “hartos” beneficios económicos y así se deja en el desconsuelo al creador de esa empresa en su sentido amplio. Desde hace ya algunos años cualquier industria es sensible a la piratería, teniendo pérdidas millonarias, y alguien que esté a favor de la piratería me respondería, que yo misma reconozco que ganan mucho dinero sólo por una idea llevada a cabo y es esta precisamente la miopía finguida cuando el otro no lo respeto , pero deseo que me respeten mi trabajo, mi tiempo, mi ideas….
En otro sentido no menos despreciable, resulta ser cuando se inbisibiliza la creación de un artista: si con la piratería las grandes empresas pierden, con las artesanías ha habido desafortunadamente para los artesanos empresas que realizan “duplicados” sin permiso de obras de nuestra tradición centenaria y también dolo en pagos hacia coterráneos que invierten su tiempo y materia prima en “dar vida” a materiales como palma, madera, textiles, vidrio, cerámica, piel y un largo en verdad largo etcétera; pero aquí no acaba la tragedia de quienes preservan nuestras raíces, porque desde hace ya unas tres décadas hay un villano que suplanta una falsa identidad, me refiero a productos principalmente chinos que “elaboran” una mala copia como todo lo que es piratería. Quizá pienses que es todo y no, no lo es , pues me pregunto si como mexicano damos la espalda a nuestros artesanos muy pronto siglos de tradición perecerán.
Ana Lisa

