¿Mes patrio?

 

Para amar a México no hace falta inventarle virtudes; basta conocerlo y hacerlo nuestro cada día, no solo en septiembre.

Vivimos en una tierra bendecida por la geografía, moldeada por la historia y enriquecida por el talento inacabable de su gente, a pesar de que a menudo ignoramos el peso real de nuestras contribuciones al mundo. México es grande, una nación de contrastes fascinantes donde la riqueza natural se entrelaza con una herencia cultural única y un espíritu humano en cuyo diccionario no existe la palabra rendición. En el escenario económico global, México se consolida como el primer socio comercial de Estados Unidos y el primer lugar mundial en exportación de pantallas planas y televisores. En el sector automotriz y de transporte pesado, somos el principal exportador de tractocamiones y el proveedor clave de autopartes para el mercado norteamericano; junto con la precisión técnica, destacamos en Latinoamérica en el sector salud como primer exportador de dispositivos médicos (agujas, jeringas y catéteres).

Nuestro suelo mexicano y sus benevolentes y diversos climas regalan al mundo sabores insustituibles: somos el principal productor y exportador de aguacate en el planeta y el primer exportador mundial de cerveza, superando a potencias históricas como Alemania o los Países Bajos. El tequila y el mezcal, protegidos por su Denominación de Origen, son destilados únicos que solo esta tierra puede entregar. Esta diversidad se extiende al mapa de sus bebidas artesanales; el territorio resguarda destilados y elixires ancestrales como el pox, el xtabentún, el balché, el sotol, el bacanora, la raicilla, el tejuino, el colonche y el tesgüino. A esta lista se suman cosechas donde ocupamos los primeros lugares de exportación delimón, papaya, chile verde, espárragos y mangos.

La grandeza de la patria también se ha esculpido en la vanguardia del pensamiento social. La Constitución de 1917 convirtió a México en pionero mundial al redactar la primera carta magna que incorporó los derechos sociales a través de sus artículos: el 27, que garantizó la propiedad de la tierra; el 123, que estableció la legislación laboral más humanista de su época, y el 3.º, que consagró la educación laica, gratuita y obligatoria. Gracias a esta visión, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Tecnológico de Monterrey figuran hoy como referentes de excelencia académica en Hispanoamérica.

México es una potencia ambiental bioceánica, poseedora de la segunda línea de litoral más extensa de América, solo detrás de Canadá, y una zona económica exclusiva de más de 3 millones de kilómetros cuadrados. Ocupamos el sexto lugar mundial y el primero en el continente en sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, además de ser uno de los cinco países "megadiversos" del planeta y el hogar con mayor variedad de reptiles. En el noroeste, el Mar de Cortés (el único mar en el mundo que pertenece por completo a una sola nación) alberga al 39% de las especies de mamíferos marinos y a un tercio de los cetáceos del globo, junto a más de 900 especies de peces y alrededor de 90 endémicas. En el sur, la Península de Yucatán cobija la mayor población de jaguares del país, el 60% de los manglares nacionales (posicionando a México en el quinto lugar mundial en extensión de manglares y el segundo en Sitios Ramsar) y una densidad de aves que coloca al territorio en el undécimo puesto global.

La mente mexicana ha transformado la historia de la humanidad a través de innovaciones trascendentales. Luis Ernesto Miramontes co-inventó la píldora anticonceptiva, revolucionando la sociedad moderna; Guillermo González Camarena creó el Sistema Tricromático Secuencial de Campos para la televisión a color, tecnología adaptada décadas después por la NASA para misiones espaciales; y Albert Vinicio Báez co-inventó el microscopio de reflexión de rayos X, esencial hoy en la medicina y la astrofísica. En la ingeniería, Heberto Castillo revolucionó la construcción con la tridilosa, un sistema liviano que ahorra acero y concreto, mientras que el científico Filiberto Vázquez Dávila desarrolló la tinta indeleble que garantiza la certeza democrática. El intelecto nacional ha alcanzado la máxima cúspide del conocimiento a través de sus tres Premios Nobel: Alfonso García Robles en la Paz, gestor del Tratado de Tlatelolco para la desnuclearización de la región; Octavio Paz en Literatura, por su indispensable obra ensayística y poética; y Mario Molina en Química, cuyos descubrimientos sobre el daño de los gases CFC a la capa de ozono impulsaron el Protocolo de Montreal.

La creatividad mexicana late con fuerza en la cultura mundial. En el cine contemporáneo, directores y guionistas como Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Guillermo Arriaga han conquistado la cinematografía internacional, sumados al legado de actores como Anthony Quinn o Pedro Infante (único mexicano en ganar el Oso de Plata en Berlín) y joyas clásicas como Macario de Roberto Gavaldón, fotografiada magistralmente por Gabriel Figueroa. La fotografía cinematográfica moderna lleva la marca de Emmanuel "El Chivo" Lubezki, histórico ganador de tres premios Oscar consecutivos, y de Rodrigo Prieto. En las artes plásticas y gráficas, la universalidad de Frida Kahlo, los murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, así como la icónica Catrina de José Guadalupe Posada, definieron la identidad visual del país. En la literatura, Juan Rulfo dio origen al realismo mágico con Pedro Páramo, inspirando a generaciones de escritores. En la música, la compositora Consuelo Velázquez regaló al mundo «Bésame mucho», la canción en español más grabada e interpretada de la historia, mientras que la maestría de Carlos Santana, la proyección de Luis Miguel y la sensibilidad de Natalia Lafourcade han sido reconocidas con múltiples premios Grammy.

En las disciplinas deportivas, los mexicanos han dejado marcas imborrables. En el automovilismo, la historia trazada por los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez escaló a nuevas alturas con Sergio "Checo" Pérez, subcampeón mundial de la Fórmula 1. Las glorias olímpicas inmortalizaron a Joaquín Capilla en los clavados, a Ana Gabriela Guevara en el atletismo mundial y a Soraya Jiménez, la primera mujer mexicana en conquistar un oro olímpico en la disciplina del levantamiento de pesas. En los circuitos profesionales, Lorena Ochoa dominó el golf mundial durante 158 semanas consecutivas e ingresó al Salón de la Fama, mientras que Paola Longoria se consolidó como la raquetbolista número uno del ranking internacional por más de una década.

La riqueza de nuestras tradiciones se palpa en el trabajo de sus 68 etnias nativas, situando a México como el tercer país más importante del mundo en la elaboración de artesanías. De la cerámica de barro negro y la talavera poblana, a los tenangos de Hidalgo, los alebrijes oaxaqueños y el arte huichol, la identidad nacional se moldea con materias primas locales.

El valor supremo de México reside en la calidad humana de su gente. El ingenio para resolver y el amor al prójimo se manifiestan desde la juventud, como la estudiante Ángela Karime Venegas y su prototipo de extintor por ondas sonoras, o en gestos cotidianos de empatía como la prótesis adaptada a una mascota con envases reciclados por parte de Leticia Ortiz y su familia. Esa misma empatía florece en los momentos más difíciles; ante las tragedias sísmicas que han sacudido a la capital en 1957, 1985 y 2017, la ciudadanía organizada tomó las calles para rescatar vidas, dando origen a agrupaciones de rescate voluntario de renombre internacional como los "Topos".

No es casualidad que estudios internacionales como Expat Insider ubiquen constantemente a México entre los mejores destinos del planeta para vivir y trabajar. La calidez de su gente, la accesibilidad de una gastronomía declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad y la diversidad de sus microclimas enamoran a quienes nos visitan. Desde la efervescencia de la Ciudad de México y la tranquilidad colonial de San Miguel de Allende, hasta la seguridad de Mérida, la paz del Lago de Chapala o el atractivo de la Riviera Nayarit y el Caribe mexicano, el territorio ofrece un estilo de vida único.

Conocer esta patria es entender por qué, en los índices globales de bienestar, los mexicanos reportamos niveles de satisfacción y felicidad que nos ubican en los puestos más altos del mundo. La grandeza de México no es una promesa futura; es una realidad viva construida por su historia, su tierra y su gente.

Ana Lisa

 
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