Mi ciudad 🌆
Desgraciadamente estamos viviendo una época donde el objetivo de vivir en sociedad se ha olvidado. ¿Te has preguntado cuál es la finalidad de vivir agrupados en pueblos, rancherías o ciudades? Según los estudiosos, una ciudad que destacó en la antigüedad fue Ur por ser la primera civilización de que se tiene conocimiento. Porque son precisamente las civilizaciones las que exponencian las características positivas propias de los individuos que en ella cohabitan, pues lo fascinante de la historia de la humanidad es el crisol que atestiguan las bellas artes y la ciencia. En estás civilizaciones ningún individuo posee mayor valía que otro, todos forman un todo, cohabitan, se complementan, se perfeccionan, nos ha dicho y lo testificamos a diario: ningún ser humano es igual a otro, son esas diferencias las que benefician y enaltecen al conglomerado llamado sociedad.
Ese grupo que en el aquí y en el ahora se necesita uno al otro para adicionar sus talentos y cualidades, obteniendo provechos recíprocos con la culminación de cubrir intereses personales. En la actualidad las ciudades cuentan con innumerables beneficios al alcance de nuestra mano, que se nos olvida que detrás de ellos hay otra persona, que al igual que yo aporta, que es parte de este engranaje para que la mayoría de las necesidades sean cubiertas, servicios hasta la puerta de nuestro hogar y/o oficina. Artículos o servicios que subsisten porque alguien los produce o realiza, tan diversos como diversos los individuos que los requieren, una logística tan basta y tan larga como la dificultad de extraer, producir, transportar, ofrecer, colocar, etcétera. Por tal motivo deberíamos agradecer no solamente a los que están al frente de los grupos, sino a cada uno de sus integrantes que hacen posible tal o cuál beneficio.
Pienso en otro punto tergiversado sobre los servicios proporcionados en las ciudades y es el pago por éstos, considerando como ente obligado a brindarlos la autoridad gubernamental, o donde pagar (incluso a veces servicios subsidiados) no es contemplado como intercambio, como parte de, sino con desdén y superioridad porque tengo dinero están obligados a proporcionármelos, con este sentir no hay cabida de ser pieza del engranaje, de ser complemento, la cooperación sucumbe ante la visión mal entendida del beneficio económico, dar la espalda a la no aportación de mis talentos a mi comunidad, al equipo al que pertenezco, y paradójicamente al empobrecimiento de mi sociedad de la cual formo parte, incluso siendo hostil ante su llamado.
¡ A cada uno de los ciudadanos que habitan mi Ciudad gracias !
Como comunidad, como colectividad, como grupo interrelacionado, cada cual aportando conocimientos, esta sociedad como célula viva latente de aportaciones, cada persona en colectivo, esta humanidad a la que deseo dar las gracias por todo lo que soy, darle las gracias por todo lo que me ha dado y con esta idea digo: gracias a la persona que edificó un templo para mí espiritualidad, gracias a cada uno de los seres que al ingerir "pagaron" con su salud, incluso algunos con sus vidas, los alimentos o pócimas dañinas; gracias al maestro de aquél poblado distante, gracias al médico que curó a mis ancestros; a cada una de las personas del pasado y de este presente, gracias a esas personas que cuidan en el anonimato, en la invisibilidad de la sociedad, con amor su ser querido que no puede valerse por sí mismo, algunas veces por algunos días y otras veces compartiendo su ser para toda la vida. Todo mi agradecimiento a aquellos hombres y mujeres con enorme corazón, que dan su vida por el cuidado de otro.
Estos seres impersonales deben dejar de serlo, porque detrás de un producto o servicio hay una cadena innumerable de actores: no sólo agradezcamos a un chef de un restaurante, también hagámoslo con todo el personal: el chófer, el ganadero y el contador. Aún más, pensemos en esos seres conectados a la interdependencia mundial, individuos globalizados que siempre han existido, esos seres que han aportado sus talentos para la humanidad, a partir de hoy que nuestro actuar social sea ver los créditos de la película de nuestra comunidad, demos gracias por lo que hoy somos unos y otros, demos gracias por la labor que realiza cada persona en esta sociedad que no ha dejado de latir, gracias al individuo que dona vida, pero también al personal médico que lo hace posible, sin olvidar al piloto, al chofer, a un oficial de tránsito, al empleado que fabrica insumos médicos, a la cocinera, al empleado de limpia, al del alcantarillado, al del servicio de basura, y a todos los que cohabitamos en la Ciudad , nuestra Ciudad.
Gracias a mi Ciudad que transpira vida , gracias a ti por leer estas líneas.
¡ Gracias por existir !

