El papel que se acepta

 

A lo largo de la historia los grupos socioeconómicos han existido. En nuestro país desde las culturas prehispánicas hasta nuestros días subyace, entretejido con anhelos y decepciones en su mayoría, el deseo perenne de subir al siguiente escalón socioeconómico, con todo lo que ello conlleva, cuan pocas veces logrado. Quizá los sueños no sean propios sino ajenos: una madre, un maestro, los abuelos o la misma sociedad testigo de contradictorios designios:

Hoy los valores de los actos educativos se ven alterados cuando los jóvenes alumnos pasan de ser estudiantes a "cumplidores" pasivos de los caprichos de sus padres (en su mayoría), pues éstos sutilmente adoptan ser víctimas, una inmolación muy difícil y casi imposible de que un hijo intente enfrentar, ¿Cómo hacer frente a unos padres cuando éstos mencionan una infinita cadena de actos que han realizado a favor del pupilo? Con estos "argumentos" mencionados hasta la saciedad ¿Quién se atreverá en ponerlo en duda? Pero "estudiar" lo que no desea el joven, no está a discusión, pues este tipo de progenitores anhelan ver a su hijo con un título académico a costa de todo, incluso de su sufrimiento, no les interesa su sentir, ese sentir que aflige, ese sentir que se tiene que cumplir con tristeza, con angustia, con zozobra, esas experiencias  son un martirio constante y quizá lo sean para toda su vida, pues sus padres se han encargado de anquilosarle el ímpetu y enmohecerle el alma y así algunos jóvenes no tan sólo concluyan la carrera profesional, sino también lleguen a ejercerla.

¿Por qué hacer de  la adquisición del conocimiento algo perturbador? Pues no hay algo más maravilloso que sentir satisfacción desde el momento de desear obtener ese saber sobre: arte, historia, filosofía, deporte, cibernética, química, y un infinito etcétera. Saborear lo que el intelecto realiza al deglutir la cognición que ya formarán parte del ser:  información que fortalecerá el espíritu y como consecuencia el yo físico, con gran alegría  siempre y cuando se elija, sino ese casamiento sin amor acabará en amargura.

Minutos, días y años, valioso tiempo que ha de sucumbir ante la necedad sin razones de unos padres que disfrazadamente en pro del bien yace la necedad de una autoestima baja,  que requieren de un papel con el sello de una falacia ascencion socioeconómica y una firma que aprueba el terjiversado sentido actual de los educandos, un papel que certifica la insatisfacción y tristeza, para pasar a ser un guión que se "decidió" aceptar, escenificando los "argumentos" paternos :

-  estudiar lo que los miembros de la familia han estudiado por generaciones

- o porque se requiere la carrera equis para el negocio familiar

- estudiar lo que genere mayores ingresos

- lo que no pudo estudiar el progenitor

- lo que está de moda

- lo que sea más aceptado por la sociedad, y

-  y una muy aberrante, que he escuchado en infinidad de bocas: "Haces lo que quieras cuando me traigas el papelito"

pero la más fatal de todas, la "lobotomía" educativa, cuyos cirujanos realizarán, ésta  a través de la herramienta punzocortante que es clavada con intensidad,  valiéndose de la fuerza de sus palabras, haciendo eco en  muchas ocasiones para lograr el objetivo: modificar los pensamientos " ¡No eres nadie en la vida si no estudias! " yo agregaría si no estudias lo que yo quiero.

Si los cuidadores, principalmente los padres analizaran estas frases de miedo y dolor quizá no las dirían, reducir a una persona a la nada, más cuando vienen de quien les dió la "vida". En México las causas de deserción son muchas y variadas, pero nunca se contabiliza como motivo de deserción, la presión que ejercen los padres para que sus hijos realicen estudios universitarios, que ellos los "cuidadores" desean.

Ana Lisa

 
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